eat food, not too much, mostly plants
(come comida, no mucha, mayormente plantas)

Michael Pollan

Come 5 raciones de fruta y verdura, poca carne roja, disminuye los procesados y los fritos, no añadas azúcar, toma lácteos para el calcio, toma una copa de vino ocasionalmente, has ejercicio, no fumes. Suena como el estilo de vida perfecto en nuestra sociedad, o al menos esa fue la impresión de mi oncóloga la primera vez en su consulta. En el momento del diagnostico caminaba 6 kilómetros al día, hacía Pilates 3 veces a la semana y comía bajo las premisas que cité arriba. ¡Ah! y vivía con mucho estrés emocional que intentaba mantener controlado teniendo una vida activa.

Al ser más joven de lo esperado para esta enfermedad, me hicieron todas las pruebas disponibles para saber por qué mi cuerpo funcionaba mal. Nada fue concluyente, excepto la verdad más tangible: tenía cáncer. “Me tocó la lotería” y no recordaba haber comprado los boletos, o al menos eso pensaba yo en ese momento. Parece ser que para algunos sale primero el premio porque somos más sensibles. Estamos en contacto con tantos tipos de estrés que no sabemos cuándo nuestro cuerpo empezará a rendirse. 

A raíz de mi enfermedad, sentí que debía hacer un cambio radical para ayudarme a sanar, y eso involucró cuestionarme de forma crítica los patrones alimenticios que llevaba hasta ese momento, y que creía que eran saludables. Cuando decidí someterme a todos los tratamientos disponibles en mi hospital (cirugía, quimio, radio, inmunterapia y hormonoterapia) estaba convencida que funcionarían mejor si yo misma ayudaba a mi cuerpo a sentirse física y mentalmente bien. 

Desde el principio supe que la alimentación sería fundamental. Debo decir que dediqué muchas horas de estudio y lectura de artículos científicos y cursos sobre el funcionamiento del cuerpo humano. Toda la información sobre cómo debía alimentarme correctamente estaba allí fuera, sólo que no quería verla y mucho menos implantarla. Porque así somos, hasta que no existe una razón de peso para cambiar no lo hacemos. 

Así que comencé a incrementar la cantidad de frutas y verduras frescas en mi dieta, a tomar batidos verdes y a dejar en menor proporción todo tipo de carnes, productos lácteos y cualquier otro procesado que no fuera hecho en mi casa. 

Continúa…